jueves, 6 de marzo de 2008

EL AMOR HABITA EN EL CEREBRO

EL AMOR SE LIMITA A IMPULSOS ELÉCTRICOS
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El amor romántico, analizado por imágenes de resonancia magnética, es un conjunto de impulsos eléctricos difícilmente medibles. Ubicados en regiones cerebrales vinculadas a la necesidad de conseguir un beneficio, estos impulsos pueden evolucionar hacia el cariño y el apego, convirtiéndose así en el principal marcador del comportamiento humano, por encima incluso de la atracción sexual. Un estudio interdisciplinario descubre que el amor activa toda una constelación de sistemas neuronales que convergen en regiones dispersas del cerebro, creando un mapa combinatorio flexible que integra múltiples estímulos emocionales. Todo un recorrido eléctrico que expresa un comportamiento humano sumamente complejo.

LA NEUROFISIOLOGÍA Y EL AMOR



El amor no está en el aire, como decía la canción, sino sólo en nuestra cabeza. Un equipo de investigadores compuesto por un neurocientífico, un antropólogo y un psicólogo social, ha descubierto la relación neurofisiológica del amor con nuestros sistemas cerebrales por medio de imágenes de resonancia magnética.
Tal como explica la American Physiological Society en un comunicado, el estudio ha analizado las respuestas del cerebro de 17 hombres y mujeres jóvenes que se describían como loca y recientemente enamorados. Los resultados se han divulgado en el Journal of Neurophysiology. Este estudio, que libera de todo romanticismo al amor limitándolo a impulsos eléctricos, señala además que el estado inicial del enamoramiento tiene más que ver con la motivación, el beneficio y otros aspectos causales del comportamiento humano, que con las emociones o con la atracción sexual. Según los investigadores, podríamos parecernos más de lo que creemos a otros mamíferos, puesto que en la elección de nuestras parejas –a través del enamoramiento inicial- se ponen en marcha respuestas cerebrales similares a las de los animales, y el fin es instintivo: buscar la continuación de la especie a través de la transferencia genética.

ATRACCIÓN SEXUAL Y AMOR
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El estudio ha descubierto asimismo que las regiones del cerebro que se activan con el amor son diferentes a las que se activan en el caso de la atracción sexual. Esto se ha sabido porque cuando los investigadores mostraron a los participantes las fotos de sus enamorados, las áreas cerebrales de éstos se superpusieron sólo parcialmente con las áreas del cerebro asociadas con el deseo sexual.
Utilizando imágenes de resonancia magnética y otras fórmulas de medición, los investigadores han llegado a dos conclusiones principales. La primera señala que en su estado inicial, el amor romántico está asociado con regiones subcorticales del cerebro, relacionadas con la consecución de un beneficio y ricas en dopamina, una sustancia que produce una sensación de intenso bienestar cuya producción aumenta con el amor hasta en un 50%.
La segunda conclusión a la que se ha llegado es que el amor pone en marcha los sistemas cerebrales asociados con el impulso de conseguir un beneficio. Estas áreas del cerebro que se activan con el amor integran una gran cantidad de información relacionada con la memoria más temprana de cada persona y con su propia noción de la belleza.

Diseños Fractales y Tanka por Lilia Morales y Mori


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IMPULSOS ELÉCTRICOS

Imagino... al
contacto, con tu cálida
piel de embriagante
aroma, el paraíso
insalvable del éxtasis.

Sexo y amor
en mi cerebro rondan
en la discordia
de un fino impulso eléctrico
que me aturde y fascina.


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